19 No os hagáis tesoros en la tierra, donde la polilla y el orín corrompen, y donde ladrones minan y hurtan.
20 Sino haceos tesoros en el cielo, donde ni la polilla ni el orín corrompen, y donde ladrones no minan ni hurtan.

21 Porque donde esté vuestro tesoro, allí estará también vuestro corazón.
Nosotros debemos mirar, las cosas que están arriba donde está Cristo sentado, a la diestra del Padre, en el cuál también nos hizo sentar a nosotros en lugares celestiales. Cuando entendemos, que no somos de esta tierra, sino que somos extranjeros y peregrinos, porque andamos buscando una patria mejor, cuyo arquitecto y constructor es Dios.
Cada uno de nosotros, debemos de preocuparnos por hacer tesoro en el cielo, donde no entra ladrón. La biblia dice, que busquemos primero su reino y su justicia, las demás cosas llegarán por añadiduras.
No es que esté mal, que lleguemos a tener algo material, pero lo primordial es, el tesoro de arriba que nunca envejece. De hecho, el verso dice, que donde esté nuestro tesoro, allí estará nuestro corazón.